El estudio fue diseñado para medir la cantidad de endotoxinas y DNA microbianos procedentes de las granjas de cerdos y transportadas vía aerógena. Como era de prever, se encontraron concentraciones elevadas de DNA microbiano cerca de los ventiladores de las naves, sin embargo, a 600 m en la dirección del viento los niveles se habían diluido tanto que el aire podía ser considerado como "aire fresco".
Los investigadores detectaron más polvo en el aire durante la siembra de primavera y otras operaciones que se realizan en el campo, generando pequeños aumentos de endotoxina y DNA microbianos ya que los microorganismos son parte de la naturaleza y se encuentran por todas partes, incluido el suelo.
Aunque el objetivo principal de la investigación fue determinar el nivel de endotoxinas y DNA microbianos en el aire, también se quiso identificar los demás organismos recogidos en las muestras. De los 80 aislamientos bacterianos diferentes que se encontraron se han analizado ya dos terceras partes siendo tipos de bacterias relativamente comunes en el ambiente.
Los resultados del estudio demuestran que el aire a 600 m a favor del viento de una explotación porcina no plantea más riesgos de infección que el aire fresco.
Miércoles, 6 d eamrzo de 2002/ VIDO/Saskatoon/Canadá
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